miércoles, 24 de marzo de 2021

Esparta, el paraíso donde las mujeres podían poner los 'cuernos'


Esparta, el paraíso donde las mujeres podían poner los 'cuernos' por una buena causa

Las espartanas eran mucho más feministas que las atenienses, que las consideraban impúdicas. 

No había represalias jurídicas ni sociales si eran adúlteras. ¿Por qué? 

En la Grecia clásica, las mujeres se ocupaban del hogar, de organizar los menesteres domésticos y de asistir con solemnidad a los actos religiosos. No podían ser propietarias de bienes y no poseían ningún poder. No así las espartanas: ahí la mujer no sólo gestionaba la casa, sino que era empresaria de sus tierras, su opinión era muy tenida en cuenta por los hombres y podía dirigir su propia vida.

La espartana se encargaba de la educación de los hijos hasta los siete años y gozaba de danzar y cantar, para, según las indicaciones sociales, no perder su “lado femenino”. Eran hembras fuertes, regias, que desde muy adolescentes se ejercitaban corriendo, luchando, tirando con arco y lanzando el disco. La idea era que esas mujeres feroces pariesen hijos vigorosos.

Las espartanas hacían gala de hábitos que las atenienses consideraban impúdicos, como enseñar las piernas al caminar -vestían un pealo arcaico sin coser por los costados-; o hacían ejercicios gimnásticos desnudas o semidesnudas sin que eso las abochornase. La fortaleza era lo que más se valoraba en Esparta. Y la superación de uno mismo. Daba igual que viniese de un hombre o de una mujer: de ahí que las competiciones deportivas fuesen mixtas. Ningún espartano se avergonzó jamás de ser derrotado por una mujer.

Una espartana nunca dejaba que su hijo volviese a casa habiendo perdido el honor en la batalla. Les entregaban el escudo a los críos y les decían “o con él, o sobre él”. Y ojo al dato: las mujeres estaban autorizadas para ser adúlteras, pero sólo en el caso de que el hombre que las cortejase fuese más alto y fuerte que su anterior marido. Si así era, no habría reproche jurídico ni social, porque la prioridad era siempre seguir procreando con lo mejor de la especie y garantizar futuros guerreros invencibles. Por otra parte, si a los 30 años un espartano seguía siendo soltero, perdía el derecho de sufragio y no podía asistir a las festividades.



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