sábado, 25 de julio de 2020

Gato con cuernos

¿Existió un gato con cuernos en Londres durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial? Los horrores de la guerra son tierra fértil para toda clase de relatos sobrenaturales. En medio de todo ese desorden y sufrimiento es algo relativamente común escuchar extraños incidentes que escapan a la comprensión que tenemos del mundo que nos rodea. Muchas veces, los soldados terminan involucrándose en asuntos para los que no los entrenaron: encuentros con seres desconocidos, siniestros fenómenos sobrenaturales o misterios que parecen no tener una explicación.
felino diabolico en Londres

Gato con cuernos en Londres durante el Blitz.

En 1943, durante los bombardeos sostenidos que la Alemania nazi desplegó sobre el Reino Unido (un episodio conocido como el Blitz) sucedió una de estas historias particularmente espeluznantes. Mientras los londinenses buscaban refugio para protegerse de un ataque inminente, un equipo denominado Air Raid Precaution (ARP) recorría las calles desiertas.
Tenían la misión de registrar el punto de impacto de las bombas y buscar entre los escombros humeantes algún herido. Cuando lo encontraban, debían asistirlo inmediatamente para aumentar las probabilidades de supervivencia. Una encomienda sumamente peligrosa pero necesaria. Howard Leland, uno de los voluntarios que participó en las tareas del ARP, tuvo la mala suerte de encontrar algo peor que la destrucción causada por la guerra.

Howard Leland.

Mientras Leland patrullaba el distrito de Hackney, inició un pesado bombardeo que lo obligó a buscar refugio. Localizó una casa antigua y, con la esperanza de encontrar protección en el sótano, ingresó dispuesto a ocultarse hasta que las explosiones cesaran. La visión era extremadamente pobre, pues además de ser de noche todo el polvo y humo del ambiente bloqueaban la visibilidad. Sin embargo, Leland se las arreglaba con una linterna de mano.
En cierto punto localizó el comienzo de unas escaleras que descendían a un sótano inmerso en una profunda oscuridad. Aunque el haz de luz no lograba penetrar al fondo del recinto, el hombre supuso que sería mejor entrar a quedar expuesto. Ingresó al sótano, se agachó y rezó para que la construcción soportara los embates de las bombas.
Daños en Londres durante el Blitz
Daños en Londres tras los bombardeos.

El gato con cuernos del sótano.

Mientras estaba en ese lugar, Howard Leland experimentó la inquietante sensación de ser observado. Una inquietud tan fuerte que rápidamente evolucionó a un sentimiento de miedo y angustia. Agachado en el oscuro silencio, Leland apuntó la linterna a la cima de las escaleras y en ese momento divisó un bulto negro que se destacaba incluso en aquella profunda oscuridad.
Se trataba de un animal enorme con las características propias de un felino: ojos brillantes, garras afiladas y unas protuberancias en su cabeza semejantes a los cuernos. Posteriormente, Leland dijo que este ser poseía un «aura maligna» aplastante. Pero, lo peor fue que sus hipnóticos ojos le provocaron una especie de trance que lo dejó paralizado. El hombre no lograba moverse y mucho menos escapar.
Sin atisbo de esperanza y bajo la inquietante mirada de aquella fiera, Leland supuso que era cuestión de tiempo para terminar hecho pedazos entre las fauces del feroz animal. El animal saltó de las escaleras y se posó en el suelo del sótano, aproximándose a su presa sin perderla de vista.

Vivió para contarlo.

Cuando todo parecía perdido, el destino quiso que una bomba cayera lo suficientemente cerca como para asustar al animal y transformar una pared en polvo. El estruendo hizo reaccionar a Leland, que salió corriendo a la superficie con el demoníaco gato pisándole los talones. Milagrosamente, llegó al último escalón y siguió corriendo por un patio reducido a escombros con la fiera detrás de él.
Personajes protegiendose de los bombardeos en Londres
Personas refugiadas en los túneles del tren durante el Blitz.
Finalmente alcanzó una cerca de hierro y accedió a la calle. Antes de perder el conocimiento por el miedo y la gran impresión, el hombre logró refugiarse en otra casa abandonada. A la mañana siguiente un equipo del ARP localizó a Leland, que oportunamente relató lo que había sucedido.
No estaba seguro de cómo reaccionarían sus colegas ante una historia tan fantasiosa. De hecho, tenía sus propias dudas sobre lo que experimentó la noche anterior. Sorprendentemente, los compañeros se limitaron a escuchar con visible preocupación cada una de sus palabras.

El gato con cuernos que acechaba en el distrito de Hackney.

En la región de Hackney existían múltiples relatos de personas que vieron al mismo felino. Curiosamente, todos coincidían en que este ser poseía un aura maligna y el poder de paralizar a sus víctimas con la mirada. Los rumores aseguraban que se trataba de un entre sobrenatural que aprovechaba las calles desiertas y oscuras para generar terror en la ciudad.
El temible gato cazaba buscando presas solitarias, y cuando las encontraba no tenía misericordia. También reportaron el hallazgo de cadáveres con heridas extrañas entre los escombros, algo que no parecía obra de una explosión sino de unas filosas garras.
Los compañeros de Leland dijeron que tuvo mucha suerte, pues la mayoría no sobrevivía para contar su encuentro con el mítico gato con cuernos. Sin embargo, Howard Leland estaba lejos de dejar su historia en el olvido. Al buscar respuestas terminó conociendo a un conocido ocultista londinense llamado John Pendragon.
sotano oscuro

John Pendragon investiga al gato con cuernos de Londres.

En el ambiente del ocultismo británico algunos veían a John Pendragon como un charlatán, pero otros lo consideraban un clarividente que predijo múltiples acontecimientos importantes del siglo XX. Durante el Blitz, Pendragon hizo una fortuna aconsejando a los londinenses los sitios más seguros para protegerse de las explosiones.
Por algún motivo, Pendragon aceptó un encuentro con Leland en el que emplearía sus habilidades como médium para develar el misterio del felino diabólico de Londres. Durante esa experiencia, la mente de Pendragon recibió un torbellino de imágenes de gatos feroces, felinos negros que habitaban la aterradora oscuridad de un sótano.
Y en lo alto de la escalera que llevaba a este lugar, el médium distinguió a un hombre desaliñado de mirada perdida con una soga alrededor del cuello. Al salir del trance, el vidente tomó un mapa de Londres y puso el dedo índice sobre el sitio donde se ubicaba la casa que observó en las visiones.

James Talbot.

El médium advirtió que, probablemente, el felino surgió de un conjuro demoníaco realizado por el hombre de sus visiones. De hecho, se comprometió con Leland a investigar la dirección para revelar el macabro pasado de la propiedad y su propietario. Más tarde se supo que uno de los propietarios de esa residencia fue un hombre llamado James Talbot, un ocultista del siglo XVIII.
hombre con ojos de gato
Supuestamente, Talbot acostumbraba a sacrificar gatos negros para potenciar sus rituales nigrománticos. El hombre se había vuelto loco al grado de suicidarse ahorcándose en el sótano de la propiedad. Los vecinos encontraron un alivio temporal en la muerte del ocultista, pero años después el distrito de Hackney se convirtió en la casa del famoso brujo muerto.

Un demonio protector.

Varios testigos aseguraban escuchar murmullos, gemidos y maullidos de gatos provenientes de aquel sótano abandonado. De hecho, parecía que los gatos sufrían de una atracción inusual por aquella casa. Durante los bombardeos, la propiedad resultó particularmente damnificada.
gato con cuernos de londres
Pendragon concluyó que el gato con cuernos visto por Leland y otras personas era una especie de demonio protector, obligado a asumir esa forma para repeler a los invasores. Y cuando las explosiones perturbaron su encierro, se vio libre para acechar los alrededores. En aquella época muchas personas relataban encuentros con el felino diabólico, y se volvió una presencia común en el vecindario.
Estos relatos persistieron durante décadas, más allá de la guerra, hasta transformarse en leyendas urbanas. El caso del gato con cuernos de Londres es recordado como uno de múltiples incidentes inexplicables de la Segunda Guerra Mundial.
La biografía de John Pendragon, publicada en 1968, contiene múltiples detalles sobre el tema. La casa maldita, donde supuestamente se suicidó John Talbot, se demolió en 1945 como parte de la reconstrucción tras la guerra.