lunes, 3 de mayo de 2021

curiosidades sobre el Cristo Redentor

Sin lugar a dudas, el Cristo Redentor de Río de Janeiro es la postal más famosa de todo Brasil. Planeada a mediados del siglo XIX, la construcción de la estatua movilizó a la capital brasileña durante una década. El sacerdote francés Pierre-Marie Bos tuvo la idea en 1859. De hecho, sugirió a la princesa Isabel de Brasil construir el monumento de 710 metros de altura en la cima del cerro del Corcovado.

Cristo Redentor Rio de Janeiro(2)

Para 1921, en el marco de las celebraciones del centenario de la independencia, la idea se puso nuevamente sobre la mesa. Se convocó a una asamblea y el cerro del Corcovado resultó vencedor frente a otras montañas como Pan de Azúcar, en Urca, y el Morro de Santo Antonio, en el Centro de Río de Janeiro.

Un año después, el presidente Epitácio Pessoa recibió un documento firmado por más de 20,000 cariocas para iniciar la construcción del monumento. Getúlio Vargas, que por ese entonces fungía como jefe del gobierno de transición, lideró la inauguración del Cristo Redentor la noche del 12 de octubre de 1931.

Un dato curioso sobre aquel evento de inauguración es que las luces serían encendidas desde Italia, por el científico e inventor Guillermo Marconi. Sin embargo, el mal tiempo impidió la comunicación y el encendido tuvo que hacerse localmente. Y no es la única curiosidad sobre el Cristo Redentor…

Una obra milagrosa.

Por increíble que parezca, no existe un registro preciso sobre el número de obreros que trabajaron en la construcción del Cristo Redentor. Y resulta casi milagroso que durante todo ese tiempo no se registraran fatalidades a pesar de los fuertes vientos y la altura. La única seguridad con la que contaban aquellos obreros era la solidez de sus andamios.

construccion del cristo redentor en brasil

Los brazos abiertos.

El diseño original, propuesto por el ingeniero Heitor da Silva Costa, representaba a Cristo cargando una esfera. El icónico diseño de los brazos abiertos fue propuesto por Carlos Oswald, un colaborador de Silva Costa.

La capilla del Corcovado.

En el lugar se localiza una pequeña capilla dedicada a Nuestra Señora de la Concepción Aparecida. El recinto tiene capacidad para 20 personas y al interior de la estatua también hay una escalera en zigzag. Conforme el visitante sube, la altura del pasillo se va haciendo más angosta. A la altura de los brazos de la estatua una persona promedio ya debe caminar agachada. Justo en ese lugar se puede encontrar una cámara con el corazón del Cristo Redentor.

Heitor da Silva Costa
Heitor da Silva Costa.

Un Cristo con mosaicos.

Para edificar el Cristo Redentor se construyó un molde de yeso pieza por pieza. Posteriormente, sobre ese molde se colocó malla de acero y concreto. La mezcla para fabricar ese concreto incluyó arena, azúcar y grasa de ballena. Para forrarlo, los voluntarios cortaron triángulos de tela de tres centímetros sobre los que se dispusieron fragmentos de esteatita. Todos estos materiales se han mostrado resistentes a la intemperie.

Tren del Corcovado
Tren del Corcovado.

Por tren.

Todas las piezas del Cristo Redentor se almacenaron en la parroquia de Nossa Senhora da Glória, situada en el barrio del Largo do Machado. Desde ese lugar las trasladaron a la cima del Corcovado, donde se aplicó la capa de concreto. Todo ese material, el concreto, arena y agua se transportaron gracias al Ferrocarril del Corcovado, la primera vía férrea electrificada de Brasil construida en 1884.

Un rompecabezas.

Previo a la ejecución del modelo final de la estatua, el escultor francés Maxmilien Paul Landowski, responsable de la obra, construyó múltiples moldes en Francia. Pero, las piezas a escala real construidas de yeso fueron divididas en docenas de partes numeradas. Cada una de esas piezas se transportó desde París hasta Río de Janeiro. Sólo en la cabeza del Cristo Redentor hay 50 piezas.

Maxmilien Paul Landowski

Maxmilien Paul Landowski. 








Cortesia de Padme

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