martes, 25 de mayo de 2021

Los auténticos Cambiapieles: Los nahuales

 


Según varias civilizaciones antiguas, se cree que al nacer, cada individuo tiene un animal como espíritu, que toma el papel de protector y guía. En algunos casos, estas criaturas únicamente se manifiestan como una figura que se aparece en sueños, o bien, hay personas que encuentran una afinidad especial con ese animal.

Pero hay quienes tienen un contacto mucho más intenso e íntimo con sus criaturas. En Mesoamérica, por ejemplo, surgieron los llamados "nahuales", un tipo de chamanes que tenían la capacidad de transmutarse en un animal. El término viene del náhuatl nahualli, que quiere decir "oculto", "escondido" o "disfraz".

Estos brujos tenían aptitudes diferentes, pues contaban con aspectos útiles como la visión del águila, el oído del ocelote o el olfato del lobo. Dichas técnicas servían a la hora de realizar curaciones, pero la realidad es, que algunos no empleaban la metamorfosis para hacer el bien.

Existe mucha confusión sobre los nahuales y los tona, aunque no deben confundirse. En el caso del nahual, este término se refiere a una persona con la capacidad de transformarse en animal o en otro ser. Por otro lado, el tona “es un animal que entabla una relación mágica con el individuo desde su nacimiento”.

Se dice que en México todavía existen los nahuales, y es que se trata de una tradición indígena que tanto mexicas como mayas practicaban. En la cosmovisión azteca, los nahuales eran protegidos por el señor de la noche, Tezcatlipoca. La leyenda cuenta que la transformación solo sucedía cuando el sol se metía, y que algunos, aprovechaban para robar semillas y gallinas.

Según el académico Aguirre Beltrán, los nahuales nacían bajo el signo Cequiahuitl. Aunque según otros expertos, los niños nobles que eran ofrecidos “al agua el día de Ceechecatl, que estaba dedicado a Quetzalcóatl”, también eran propensos a ser nahuales.

Por otro lado, una de las leyendas indica que los nahuales desaparecían del vientre de sus madres en cuatro ocasiones. Otro mito indica que los nahuales lo sabían todo sobre el Mictlán y que vivían en el templo.

Los nahuales podían ser buenos o malos. Si eran buenos, se consideraba una persona sabía, con poderes de adivinación, ayuda al prójimo, puede atraer la lluvia y repeler el granizo. En contraste, si un nahual es malo, esta persona es descrita como un malvado hechicero que busca afectar a las personas.

De acuerdo con narraciones coloniales, que cazadores españoles contaban en la época del virreinato, animales que habían sido asesinados por la noche amanecían al otro día como cadáveres de hombres.

Es importante mencionar que en la época prehispánica, diversas deidades han destacado por tomar la forma de un animal para poder comunicarse con los humanos. Por ejemplo, Tezcatlipoca era un jaguar y a veces un coyote, Quetzalcóatl una serpiente y hasta una hormiga y Huitzilopochtli un colibrí.

El antropólogo Francisco Rivas Castro, especialista en tradición oral del Instituto Nacional de Antropología e Historia, ha estudiado diversos códices en los que se considera que estos seres aparecen ,el códice Laud, el Fejérváry-Mayer y el códice Borbónico, junto con el Lienzo de Ihuitlán del siglo XVI, y explica que el ‘nahual’ está presente en la tradición mexicana desde hace más de 3,000 años; su figura, afirma, era para las culturas prehispánicas uno de los elementos de mayor relevancia espiritual.

Pero los nahuales tenían otras habilidades, también podían manejar la lluvia o el granizo según lo requirieran las cosechas (temperos), eran curanderos y dominaban el arte de la adivinación. La creencia en los nahuales, en su concepción de entes protectores y guías espirituales, fue adoptada por la mayoría de las culturas prehispánicas, a veces con diferentes nombres.

Cada nahual, ya fuera oso, gato o tecolote, tenía características diversas que se suponía compartía con su respectivo humano. Sin embargo, otras culturas alrededor del mundo, como los chamanes en Siberia, también pensaban que existía una unión espiritual entre humanos y animales; un alter ego con el que compartían un fragmento de alma.

Los nahuales Tzeltales

En Chiapas, la comunidad Tzeltal considera que el nahual es “un espíritu familiar adquirido por los ancianos o personas destacadas del grupo”. Se cree que la persona adopta su forma animal por las noches, con el objetivo de vigilar a la comunidad y castiga a los que rompen las reglas. En este caso, el nahual se convierte en una figura de autoridad y control social.

Según los tzeltales, los hombres de esta comunidad pueden tener varios nahuales, aunque pueden perder alguno se rompen las normas sociales.

Nahuales en Candelaria, Coyoacán

En este pueblo ubicado en la Ciudad de México, se creía que los nahuales tomaban forma humana, comúnmente la de un perro, burro o becerro. También se cree que no envejecen y que solo los hombres pueden ser nahuales.





Cortesía de la Nahuala Santera Cirugiada de los blog's 

No hay comentarios:

Publicar un comentario