sábado, 20 de abril de 2019

Hitler llamaba “idiotas” a quienes comparaban nazismo con izquierda

En “Mi Lucha”, libro donde se resume la ideología del dictador, Adolf Hitler dejó muy claro que no le parecía que se confundiera el nazismo con las propuestas de izquierda. De hecho, el desliz le resultaba un tanto cómico. Pero, ni siquiera hay que leer Mein Kampf para entender el profundo odio anticomunista que profesaba Hitler, pues quedó de manifiesto en múltiples de sus fervorosos discursos.
hitler en polonia 1939
Desde la perspectiva de Adolf Hitler, el marxismo y las ideologías de clase debían aniquilarse para dar lugar a un nuevo sistema basado en el nacionalismo, racismo y corporativismo, una ideología profundamente asociada con la derecha. Sin embargo, incluso en su época no faltaron los que confundían las políticas corporativas y autocráticas de la ideología nazi con la lógica planificadora basada en la comunidad difundida por el comunismo marxista.

Repudio total a las ideologías de clase.

Hitler encontraba la confusión de estos despistados hilarante, por decir lo menos. Se carcajeaba de la nula percepción y carencia argumentativa de tal afirmación. De hecho, en “Mi Lucha” llegó a referirse a estos individuos:
“¡Cuántas buenas carcajadas dimos a costa de esos idiotas y cobardes burgueses, en sus intentos de descifrar el enigma de nuestro origen, nuestras intenciones y nuestras metas! El color rojo de nuestros carteles fue elegido deliberadamente, tras una reflexión precisa y profunda, con el objetivo de provocar a la izquierda, de revolcarla e inducirla a asistir a las asambleas; y todo para entrar en contacto y hablar con esta gente”.
alemania libre del marxismo

“Liberan Alemania del marxismo”, puede leerse en un cartel durante una asamblea nazi.
El político austro-alemán repudiaba completamente la retórica marxista y cualquier ideal comunista que emanara de ella. El globalismo fundamentado estrictamente en la búsqueda de una igualdad generalizada, como defendían los bolcheviques, o las iniciativas de actuación todavía nacionalistas propuestas por la corriente social-demócrata en la política alemana resultaban igual de incompatibles para la forma de gobierno jerárquica y verticalmente organizada que buscaba instaurar la ideología nazi. Aunque es importante señalar que las principales experiencias del socialismo real resultaron tan autoritarias como la dictadura nazi.

Hitler contra la izquierda.

En el capítulo “La lucha contra el Frente Rojo”, Hitler fija su postura al analizar la relación ideal que debía establecerse entre el “pueblo alemán” y otros países regidos por ideologías de clase que pregonaba la izquierda, manifestando la necesidad de combatir el marxismo que había “permeado” en la sociedad alemana. El autor incluso llega a denunciar la confusión que surge entre el Partido Nazi y los propios enemigos de la izquierda.
Para Hitler, esto era resultado de un pensamiento superficial e incapaz de alcanzar mayor complejidad, algo “típico” de los “burgueses comunes”, muy lejos de la política seria que proponía. Hitler también refiere el escándalo creado por esta burguesía tras la utilización del color rojo por los nazis.
propaganda nazi

Joseph Goebbels, el hombre más cercano a Hitler durante el régimen, mantuvo una posición similar que quedó de manifiesto en un panfleto propagandístico de 1926, cuando el político declaró que el marxismo divulgaba teorías fatales para los pueblos y las razas, siendo “exactamente lo opuesto al [nacional] socialismo”.
Hitler siempre refería al marxismo como una plaga destructiva para el pueblo alemán. El dictador defendió la erradicación de los socialistas, anarquistas e izquierdistas en general. Su vida política quedó marcada por una constante búsqueda para el exterminó de la “enfermedad marxista”. Durante el periodo en que gobernó Hitler (1939-1945), decenas de miles de personas que pertenecían a los movimientos de izquierda fueron muertas o torturadas en los campos de concentración.