lunes, 13 de abril de 2020

SCHINDLER MEXICANO


Gilberto Bosques Saldívar, conocido como el SCHINDLER MEXICANO, Bosques, que nació hace 125 años, fue cónsul general de México en Francia entre 1939 y 1942, años en los que ayudó a los perseguidos por el nazismo y a republicanos españoles que habían huido del franquismo.

Gilberto Bosques Saldivar nació el 20 de julio de 1892 en Chiautla de Tapia, un pequeño municipio de Puebla. Se unió a la Revolución Mexicana, estudió para ser profesor, director de un periódico y fue diputado dos veces.

En 1939, cuando la República Española cayó, el presidente mexicano Lázaro Cárdenas lo nombró cónsul en París, con la intención de que fuera su enviado personal en Europa.

La guerra Civil en España estaba terminando y miles de Españoles huían de España pues eran perseguidos por sus ideales, por su forma de pensar.

Fue entonces que el Presidente Lázaro Cárdenas, le pidió a Gilberto Bosques que se enfocara en ayudarlos, Gilberto junto con su equipo otorgó visas y buscó barcos para sacarlos de Europa y mandarlos a México, con eso empezó su gran labor.

Cuando estalló la Segunda Guerra mundial el ejército alemán comenzó a perseguir a comunidades enteras por ser diferentes, aprovechando que México no había entrado a la Guerra, Gilberto Bosques y su equipo ayudaron a miles de personas incluyendo a personas, o más bien, especialmente de la comunidad judía.

El diplomático empezó protegiendo a los mexicanos que vivían en Francia, pero fue ayudando también a otros grupos. Cuando los nazis tomaron París, Bosques huyó y estableció un nuevo Consulado en Marsella.

Su labor fue más allá de emitir visados, la mayor gesta que se conoce del Schindler mexicano fue que junto a otros diplomáticos, alquiló dos castillos en los alrededores de Marsella para alojar a 1350 hombres y mujeres, en su mayoría españoles y judíos, para evitar que fueran capturados por los nazi, ahí tenía escondidos a los refugiados para evitar que les hicieran daño.

Gilberto Bosques Saldivar firmó alrededor de 40,000 visas para que personas perseguidas por el fascismo pudieran abandonar Europa y refugiarse en México.
Cuando el Gobierno mexicano finalmente rompió relaciones con la República de Vichy, el Consulado que dirigía Bosques fue tomado por la Gestapo, la policía secreta alemana, y él, su familia y sus colaboradores fueron apresados durante casi un año.

Fue hasta 1944 que fue liberado y pudo volver a México, donde lo recibió una multitud de refugiados que estaban vivos gracias a su protección, dándoles una nueva oportunidad de iniciar una nueva vida en México.

Gilberto Bosques Saldivar continuó con su carrera diplomática como embajador ante Cuba, Suecia y Portugal. Murió el 4 de julio de 1995, a los 102 años.

Hasta el día que murió, Gilberto siempre dijo: “yo no lo hice, lo hizo México”.


En el mundo hay personas, que han sido desplazadas de sus hogares, huyendo de la guerra, o han sido minimizadas o perseguidas por su religión, creencias, color de piel o clase social, es cuando se necesita gente como GILBERTO BOSQUES SALDIVAR, aquél mexicano que ayudó a miles de personas a empezar una nueva vida, sólo por ayudar y que sabía que las diferencias no son motivo para una enemistad.