lunes, 28 de octubre de 2019

La primera película porno en la historia está disponible en YouTube

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La primera película porno en la historia data de 1907 y está disponible en YouTube. La plataforma no lo ha eliminado pese a sus desnudos y explícitas escenas que exponen genitales, orgías y distintas posiciones sexuales, quizá porque se filmó en blanco y negro.

Pero pese a su facilidad de acceso, usuarios de redes sociales conocieron reciente su existencia tras divulgarse la noticia de que Rosario, una ciudad en Argentina, la proyectará al aire libro durante La Quincena del Arte, un evento cultural que tiene como objetivo acercar a los ciudadanos a distintas expresiones artísticas. 

En 1907 aparece la primera película porno en la historia

El Sartorio fue filmada justamente en Argentina y tiene una duración de apenas cuatro minutos y medio, pero lo mejor de su creación es que incluye encuentros íntimos entre personas del mismo sexo que en ese tiempo eras imposibles de asimilar. Esto demuestra que las distintas orientaciones sexuales han existido siempre.
"Hoy es una película naif. Es un rescate histórico que se proyectará sobre la fachada de un cine abandonado. También habrá intervenciones artísticas que acompañarán la escena"Clarisa Appendino, investigadora, crítica y curadora.
En este sentido, La Quincena del Arte pretende exponer el trabajo de artistas catalogados como Queer para traslada el arte a situaciones y ámbitos urbanos no convencionales que promuevan debates, análisis e intercambios entre gestores culturales, productores y vecinos.

El porno estaba prohibido pero los aristócratas querían verlo

Clarisa Appendino, investigadora, crítica y curadora, explica que detrás de la idea de entender lo Queer se encuentra el concepto de lo raro, se trabajan las disidencias sexuales, y estas también se abordan desde el arte. Además, se llegó a la conclusión de que la primera película porno fue filmada en Argentina por una sola razón. 
Esto porque a comienzos del siglo pasado, el cine hacía su irrupción en Europa y el sexo en movimiento era ilegal en muchos países del viejo continente. Así que para evitar esas barreras y al mismo tiempo saciar el interés de los aristócratas, la industria utilizaba locaciones en América, especialmente en Argentina y México.