viernes, 6 de diciembre de 2019

serpiente con patas

No es cosa de todos los días que los aspirantes a científicos descubran algo maravilloso. A comienzos de 2013, un estudiante de paleontología en la Universidad de Buenos Aires hizo un hallazgo inaudito: el cráneo de una serpiente con una antigüedad estimada de 95 millones de años. Sin embargo, lo más impresionante fue que la pieza encontrada por Fernando Garberoglio era un cráneo de serpiente completo en tres dimensiones conservado de forma excepcional.
Najash snake ilustracion
Recreación artística de la Najash rionegrina con sus patas traseras.

De acuerdo con la información divulgada por los investigadores Alessandro Palci y Michael Caldwell, que colaboraron con Garberoglio en un nuevo estudio sobre el cráneo, este descubrimiento resultó un hallazgo significativo que proporcionó a los arqueólogos las piezas faltantes para estudiar a profundidad una antigua especie de serpiente llamada Najash rionegrina.

Najash rionegrina.

La primera evidencia fósil sobre esta especie, nombrada así por el personaje bíblico Nahás (una serpiente con patas), se descubrió por primera vez a principios de la década del 2000. En aquella época, apareció un cráneo fragmentado y el esqueleto parcial del cuerpo. El hallazgo se hizo en la localidad de Río Negro, en Argentina, significando un avance científico en el conocimiento sobre la evolución de la anatomía en la serpiente.
Aquella primera excavación reveló una imagen clara del animal: en los huesos del esqueleto se observaron extremidades posteriores, la primera evidencia sobre la existencia de una especie de serpiente terrestre con patas traseras. Esto se supo mucho tiempo después de los hallazgos que confirmaron que las serpientes marinas tenían patas.
Sin embargo, la investigación concluyó información mínima sobre la cabeza de esta serpiente debido al mal estado del cráneo. Dicha estructura es relevante para los científicos pues permite comprender la forma en que las serpientes adaptan sus hábitos de alimentación altamente especializados. Por eso, es particularmente complicado aprender sobre la evolución en el comportamiento de la serpiente sin una cabeza que examinar.

Trazando la evolución de las serpientes.

Entonces, el cráneo completo que se descubrió en la zona paleontológica de La Buitrera, al norte de la Patagonia, ha proporcionado a los científicos evidencia más sólida para comprender de mejor forma a esta antigua especie de serpiente.
la buitrera
Expertos realizando excavaciones en la zona paleontológica de La Buitrera.

“Hasta el día de hoy, es el cráneo de serpiente mesozoica más completo y conocido que conserva datos clave sobre la antigua anatomía de la especie”, señaló Garberoglio para el NYT. Los investigadores aún procuran comprender la forma en que evolucionaron las antiguas serpientes para convertirse en los animales modernos que conocemos hoy.
Desde hace décadas, algunos expertos suponían que una especie ciega y excavadora llamada scolecophidians figuraba entre las serpientes más primitivas y, en consecuencia, que los ancestros de las serpientes modernas probablemente tenían características similares a ésta. Sin embargo, hallazgos como el de la Najash sugieren algo distinto.
Los científicos creen que las serpientes más primitivas contaban con cuatro patas, en lugar de las dos patas de la Najash, lo que significa que este antepasado de cuatro extremidades perdió las patas delanteras al comienzo de la línea evolutiva, hace unos 170 millones de años. En el nuevo estudio se sugiere que, tras perder esas extremidades delanteras, las serpientes siguieron evolucionando hasta convertirse en seres de patas traseras y se mantuvieron en ese estado al menos varias decenas de millones de años.

Serpientes con patas.

“Probablemente, las serpientes fueron uno de los primeros grupos de lagartos que experimentaron la pérdida de extremidades, pero lo verdaderamente intrigante y que puede observarse en las características de sus cráneos es la especialización”, explicó el coautor Michael Caldwell, paleontólogo de vertebrados de la Universidad de Alberta, en Canadá.
craneo de Najash snake
El cráneo de la Najash rionegrina.
El cráneo de la Najash muestra características muy distintas a las presentes en los cráneos de los escolecofidios, cuya boca es notablemente más pequeña. Las serpientes de la especie Najash poseían bocas enormes pobladas con dientes afilados y articulaciones móviles similares a las de las serpientes modernas. Sin embargo, estas serpientes antiguas también manifestaban algunas características óseas en el cráneo que son comunes en los lagartos.
Los investigadores también encontraron que la Najash tenía la misma posición, forma y conexiones del yugal, un hueso en forma de varilla presente en la parte posterior del ojo de las serpientes modernas que también presentan los lagartos. Desde entonces, la barra inferior del yugal en la serpiente se perdió con la evolución, dejando un hueso en forma de biela.
Desde una perspectiva evolutiva, esto sugiere que las serpientes desarrollaban la capacidad biológica, especialmente en lo que respecta a la movilidad del cráneo, para engullir presas de mayor tamaño, rasgo distintivo entre las serpientes de la actualidad.
“Es espectacular lo que hicieron como animales carentes de extremidades”, señaló Caldwell. “Y lo han estado haciendo durante mucho tiempo”.