jueves, 19 de diciembre de 2019

¿Sabes por qué te sientes triste a fin de año?


El invierno está a la vuelta de la esquina. Junto a él, llegan días más cortos y noches más largas, al mismo tiempo que la temperatura baja, haciendo que el frío recrudezca. Junto con las fiestas decembrinas, todos estos factores son señales inequívocas de que el año está a punto de terminar.
Durante esta época, la mayoría de las personas hacen un balance de sus éxitos, logros y metas cumplidas. Un resultado negativo o desfavorecedor de su entorno, puede hacernos sentir decepcionados, tristes, o sumamente decaídos, dando paso a lo que se conoce como trastorno afectivo estacional (TAE), también conocido como depresión invernal.
Así lo explicaron los docentes de la Escuela de Psicología de CETYS Universidad Campus Mexicali, Dr. Josman Espinoza Gómez, y Dr. Daniel Álvarez Núñez, quienes remarcaron la importancia de distinguir entre atravesar por un “bajón emocional”, presentar dicho tipo de TAE y padecer depresión como tal.
“Son cosas distintas, la depresión conlleva un componente biológico, y un proceso patológico. Sentirnos deprimidos puede tener que ver con el cierre de año, con no haber concretado los objetivos que deseábamos, mientras que el TAE puede producirse por factores que tienen que ver con el cambio de horario y de rutinas que éste conlleva”, explicaron los académicos.
Mientras que la tristeza es pasajera y suele obedecer a un acontecimiento (como un mal día en el trabajo, rompimiento o distanciamiento con alguien especial) y la depresión es una enfermedad clínica, que se diagnostica después de que el paciente manifiesta síntomas durante un período prolongado, el TAE que nos ocupa aparece a partir del otoño.
La socialmente conocida como depresión invernal, se origina a partir de la disminución de luz solar, pues cuando ésta entra por el ojo, activa una serie de circuitos cerebrales que están relacionados con el cumplimiento de ciclos biológicos, por ejemplo, el sueño y la alimentación. Su ausencia hace que dichos ciclos sufran alteraciones.
El acortamiento del día hace que en el cuerpo aumente el nivel de melatonina (hormona que se produce cuando llega la noche), alterando el sistema límbico, encargado de controlar las emociones, mismo en el que se reduce la actividad de la serotonina.