miércoles, 18 de mayo de 2022

Análisis al Sudario de Turín

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 El Sudario de Turín es una de las reliquias más importantes y polémicas en la historia de la Iglesia Católica. Mucho se ha debatido sobre su autenticidad: algunos afirman que se trata de la tela que cubrió a Jesucristo tras la crucifixión. Mientras tanto, otros sostienen que es uno de los mayores fraudes de la historia. En esta ocasión, un investigador analizó el trozo de lino y encontró evidencia de que el líder religioso murió de un sangrado interno. Causado por una herida en un hombro gravemente dislocado.

El estudio al Sudario de Turín.

Publicado en Catholic Medical Quarterly, el artículo sugiere que la lesión se produjo cuando Cristo cargaba la pesada cruz de madera. Patrick Pullicino, neurólogo que se convirtió en sacerdote, analizó una serie de datos de estudios previos realizados por especialistas forenses y médicos que tuvieron acceso a las imágenes del Sudario de Turín.

La famosa mortaja de lino mide 4.3 m de largo y presenta la imagen de un hombre barbudo con los ojos cerrados. Las manchas en la tela, supuestamente de sangre, sugieren que el individuo sufrió numerosas heridas por todo el cuerpo. Pero, Pullicino considera que el hombre retratado en el Santo Sudario sufrió una luxación de hombro que resultó letal.

 

El médico británico señala que esta persona tenía el hombro tan dislocado, que su mano derecha bajaba 10 cm más que su mano izquierda. Algo así habría provocado que la arteria subclavia, que suministra sangre a la cabeza, tórax, cuello, hombro y brazos, se rompiera provocando un sangrado interno. El aparato cardiovascular colapsó y le ocasionó la muerte.

Jesús murió de un hombro dislocado

La muerte de Jesús desde la perspectiva clínica.

Esta teoría sugiere que aproximadamente tres litros de sangre se alojaron en una cavidad entre el pulmón y la caja torácica de Jesús. Según Pullicino, esto explicaría porque del cuerpo de Cristo brotó “sangre y agua” cuando un soldado romano le perforó el tórax con una lanza mientras yacía en la cruz.

El especialista explica que el “agua” no sería otra cosa que líquido cefalorraquídeo, mismo que presenta una apariencia translúcida y se vacío en dirección al pulmón de Jesús. “El presente artículo postula que, durante tres horas, la arteria subclavia se excorió, gastó y su pared interna se debilitó hasta que finalmente se rompió provocando un sangrado profuso”, anota Pullicino en el resumen del estudio.

Pese a los emocionantes argumentos del estudio, debemos recordar que el Sudario de Turín, preservado desde 1578 en la Capilla Real de la catedral de San Giovanni Battista, todavía es objeto de mucha polémica. El 2010, una serie de estudios concluyó que la tela data de la época en que vivió Jesús. Sin embargo, en 2014 otra investigación sugirió que las manchas en el sudario pertenecen a varios individuos crucificados con las manos cruzadas sobre la cabeza.

De igual forma, en 2018 un estudio publicado en el Journal of Forensic Sciences determinó que los patrones de sangre que aparecen en el tejido no corresponden a heridas reales en un cuerpo humano.


Cortesia de Doña Naturella 



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