lunes, 28 de mayo de 2018

especies donde las hembras dominan el sexo

En el mundo animal los machos suelen dominar todos los aspectos relativos al apareamiento, desde el cortejo de las hembras hasta la cópula. Sin embargo, no se trata de una regla escrita y en algunas especies las hembras demuestran increíble supremacía a la hora de reproducirse. Por ejemplo, las hormigas matan a los bebés machos, las hienas tienen “hembras alfa” y las emús son unas auténticas loquillas.

Loros besandose

1 – Las abejas melíferas.

Las abejas melíferas (del género Apissólo se reproducen a través de la reina, el único elemento de la colonia que tiene capacidad de ser inseminada por 15 o más zánganos seguidos y poner hasta 1,500 huevos por día. Cuando la reina lleva a cabo el vuelo nupcial y uno de los zánganos termina su “servicio”, su aparato genital se suelta dentro de la reina y muere. Esto provoca que sus espermatozoides se liberen y queden almacenados en un pequeño saco llamado espermateca.
El próximo zángano en acercarse a la reina debe retirar parte del aparato genital del zángano anterior. Y entonces comienza una nueva cópula. La ventaja de que sea inseminada por tantos zánganos es que se diversifican las características de las nuevas generaciones volviéndolas más resistentes contra las enfermedades.
Abejas meliferas apis la reina

2 – Chimpancé.

Las hembras chimpancé de la especie Pan troglodytes son partidarias de tomar la iniciativa. A ellas les corresponde buscar pareja cuando se aproxima el período de ovulación. Pero la monogamia no forma parte de sus planes, y las hembras suelen aparearse con varios machos durante la misma estación reproductiva, incrementando la variedad de la nueva camada y, en consecuencia, las probabilidades de que sobrevivan las crías.
Hembra de chimpance y su cria

3 – Hormigas de fuego.

Las hormigas de fuego (del género Solenopsis) tienen una forma bastante peculiar de regular la cantidad de hembras y machos en la colonia. Las obreras se encargan de matar a sus “hermanas” cuando todavía se encuentran en fase larvaria y la reina controla con bastante recelo el acceso de espermatozoides almacenados a sus huevos.
Aquellos que son fertilizados terminan dando lugar a hembras con cromosomas diploides y los no fertilizados se convierten en machos con cromosomas simples.
Hormigas de fuego
 

4 – Caballito de mar.

Las hembras de Hippocampus erectus depositan sus óvulos en un pequeño saco situado frente al abdomen del macho durante la cópula. En este receptáculo, los óvulos son fecundados por los espermatozoides y se mantienen aquí entre 20 y 21 días, hasta su maduración. En otras palabras, a pesar de no quedar exactamente embarazado, al caballito de mar macho se le desarrolla una barriga.
Caballito de mar

5 – Hienas moteadas.

En una jauría de hienas moteadas (Crocuta crocuta) siempre lidera una hembra. Además de ser mucho más agresivas y corpulentas que los machos, cuentan con un pseudopene que, para ser exactos, es un clítoris aumentado que llega a medir hasta 15 cm.
Como sucede con los machos en otras especies, la “hembra alfa” debe reafirmar constantemente su rango. Esto implica exhibir su pseudopene erecto y llevar a cabo cópulas simuladas con otras hembras de menor jerarquía, con o sin penetración del miembro.
Pero lo raro no se limita a esto. Durante un apareamiento real, el macho debe insertar su miembro en el pseudopene de la hembra, que se retrae. Y como el órgano tiene bastante flexibilidad, es también por el pseudopene que nacen las crías.
Hiena moteada

6 – Tinamú, ñandú y emú.

Entre los emú (Dromaius novaehollandiae), ñandú (Rhea americana) y tinamú (Rhynchotus rufescens), las hembras son las perfectas casquivanas del mundo animal. Para incrementar el potencial reproductivo, se aparean con una gran cantidad de machos. Y no pierden el tiempo ni siquiera después de poner los huevos, pues inmediatamente salen a buscar nuevas parejas, mientras el macho se encarga de cuidar a las crías – aunque no sean hijos suyos.
ñandu rhea americana
Ñandú

7 – El lagarto del desierto.

Entre los lagartos del género Aspidoscelis, de la familia Teiidae, endémicos de los desiertos estadounidenses y más específicamente de los estados de Nuevo México y Arizona, sólo pueden encontrarse hembras. Pese a esto, la especie continúa su reproducción. Un par de hembras ejecuta una simulación de cópula que estimula la producción asexual de huevos, sin fertilización.

Aspidoscelis sonorae
Las crías que resultan de este proceso son todas hembras y, evidentemente, clones genéticos de las madres.