domingo, 16 de agosto de 2020

Pócima medieval

  La medicina libra una batalla constante con las bacterias a medida que nuevas cepas adquieren resistencia a los antibióticos contemporáneos. Actualmente, es uno de los problemas de salud pública más graves que enfrentan los humanos. Por eso resulta tan sorprendente que una receta bactericida empleada hace cientos de años, en la Edad Media, resulte clave para que salgamos bien librados de esta situación.

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En Inglaterra, un grupo de especialistas en áreas que van desde la microbiología hasta el análisis de textos antiguos, puso a prueba una combinación de sustancias descritas en un libro de pociones que data del siglo X. Y los resultados se mostraron prometedores en el combate al Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA).

Algunas estimaciones señalan que, hasta el año 2050, 10 millones de personas morirán cada año infectadas por microorganismos resistentes a los antibióticos conocidos. Por eso, cualquier ayuda es vital.

Fármaco milenario.

La pócima en cuestión se utilizó en el pasado para tratar el orzuelo o perrilla, una leve infección bacteriana en el borde del párpado. Los ingredientes y el método de preparación se describen en el manuscrito anglosajón Medicinale Anglicum, también conocido como “libro de cura de Bald” en referencia al autor del que sólo se conoce el nombre. Este manuscrito es uno de los compendios más famosos de medicina medieval.

La preparación requiere de ajo, cebolla o puerros (en el inglés arcaico se empleaba la misma palabra para ambos productos), vino y bilis de vaca. El manuscrito señala que la preparación debe hacerse nueve noches antes de la aplicación y la mezcla debe almacenarse a temperatura media.

Para los estándares médicos actuales, esta lista de ingredientes parece una broma. Sobre todo, si tomamos en cuenta que la expectativa de vida en esa época no era precisamente alta como para justificar la efectividad de los farmacéuticos anglosajones. Sin embargo, esta poción, a diferencia de otros remedios compilados en el manuscrito, presenta un notable efecto antiséptico en condiciones de laboratorio.

Curando con medicina de la Edad Media.

La historia de estos experimentos inició en 2015, cuando otro estudio del mismo equipo demostró que la receta resultaba efectiva en el combate al MRSA. La efectividad de la sustancia se observó tanto en placas de Petri con microorganismos cultivados junto a células humanas, como en ratones infectados que sanaron al poco tiempo de recibir la sustancia.

MRSA bajo el microscopio
MRSA.

En un nuevo artículo publicado en Science Advanceslos científicos demostraron que la pócima también es efectiva en el combate a otros cinco tipos de bacterias que poseen cepas resistentes a los antibióticos comunesStenotrophomonas maltophiliaAcinetobacter baumanniiStaphylococcus aureusStreptococcus pyogenes y Staphylococcus epidermidis. La prueba requirió que los investigadores fabricaran varios lotes de la poción en el laboratorio. Las preparaciones contenían cebolla o puerros, para despejar la duda de una vez por todas.

Biopelículas.

Las bacterias antes mencionadas tienen la peculiaridad de organizarse en biopelículas. También denominado biofilm, no es otra cosa que comunidades con cientos de miles de microorganismos desarrollándose en superficies húmedas, desde un inodoro hasta la mucosa humana. En estas biopelículas, las bacterias están recubiertas por sustancias que producen ellas mismas y las protegen del ambiente circundante adverso, como los antibióticos.

La poción descrita en Medicinale Anglicum resulta efectiva por su capacidad para desintegrar esta biopelícula, aunque los investigadores desconocen el proceso químico que produce esta magia medieval. Los ingredientes ya se probaron por separado, y no resultan eficaces. Algo en esa mezcla potencializa el efecto de todas alguna de las partes.

Durante las pruebas, los investigadores aplicaron la sustancia en biopelículas formadas sobre muestras de tejido humano. Es importante recordar que se trata de pruebas preliminares, pues cuando se experimenta con ratones humanos la práctica adquiere múltiples grados de complejidad. Entonces, no deberías reproducir esta receta en casa para tratar alguna infección. Lo mejor que puedes hacer es acudir al médico.

Especificaciones.

El equipo encontró los resultados más prometedores en infecciones bacterianas y heridas en pies y piernas de personas con diabetes. A menudo, estos casos se vuelven tan difíciles de tratar que terminan con la amputación del miembro para evitar que las bacterias afecten al resto del cuerpo.

laboratorio antiguo

“Como la mezcla no produjo mayor daño a las células humanas en laboratorio, es posible desarrollar un tratamiento bactericida seguro y eficaz a partir de eso”, señaló Freya Harrison, la principal autora del estudio. “La mayoría de los antibióticos empleados en la actualidad se derivan de compuestos naturales, pero nuestro trabajo destaca la necesidad de explorar no sólo compuestos individuales, sino la mezcla de productos naturales para el tratamiento de infecciones por biopelículas”.

Antes de terminar el artículo, lo volvemos a repetir: los experimentos se hicieron en ratones de laboratorio y no en humanos. Los investigadores creen que, si esta receta es eficaz para los humanos, debería actuar sólo en casos específicos. En otras palabras, no quieras curarte con un té de ajo y cebolla en casa. Mejor busca ayuda profesional.

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