miércoles, 17 de abril de 2024

Hospital de Colibríes

Hospital de Colibries en Ciudad de Mexico1

 En medio del crecimiento urbano de la Ciudad de México, surgió el Hospital de Colibríes. Una historia excepcional desarrollándose entre las paredes de un modesto apartamento. La figura principal de esta historia es Catia Lattouf de Arída, una mujer con un compromiso inquebrantable.  Que desde hace once años mantiene un refugio transformador para colibríes heridos y abandonados.

En el intrincado ecosistema que prolifera en México, los colibríes son polinizadores cruciales e indispensables, aunque amenazados por la expansión urbana. Surgiendo como guardiana autodidacta de estos delicados animales está Catia Lattouf de Arída, un faro de compasión. Su tiempo libre y recursos se destinan con devoción a la rehabilitación de estas hermosas aves. Cuya salud es cuidadosamente restaurada o cuya muerte se facilita con dignidad cuando la recuperación se hace imposible.

En los últimos once años, su morada en la Ciudad de México se transformó en un refugio, apropiadamente bautizado como “Hospital de Colibríes”.

El Hospital de Colibríes de Catia Lattouf.

El vínculo entre Catia y los colibríes se remonta a un momento conmovedor en 2011. Un capítulo ennegrecido por la pérdida de su esposo y su propia lucha contra el cáncer de colon. Por ese entonces, un colibrí con un ojo lastimado, probablemente por el ataque de otra ave, se cruzó su camino. Impulsada nada más que empatía, Catia llevó a la criatura herida a su hogar, un acto no obstaculizado por el desconocimiento en la atención de estas aves.

Con la guía de una amiga veterinaria, se embarcó en un camino que redefiniría su existencia, rescatando y sanando la vida de incontables seres frágiles. “Escribí un nuevo capítulo en mi vida”, reflexiona Catia, recordando a su primer paciente, Gucci. El colibrí que recibió ese mote por la funda para gafas que lo albergó. En un giro imprevisto, la revitalización de Gucci catalizó la renovación de Catia. Tras vender sus boutiques de lujo para hacer frente al cáncer, la mujer se sumió en la melancolía y el aislamiento.

Sin embargo, Gucci inyectó vitalidad a su existencia, desencadenando un viaje de renovación personal. Las noticias de los triunfos de Catia resonaron entre sus conocidos, quienes le confiaron colibríes enfermos y abandonados. Sin titubear en su compromiso, Catia abrazó cada circunstancia. Desde polluelos en el umbral de la vida hasta aquellos lidiando con heridas y exposición a sustancias tóxicas, su cuidado no conocía límites.

Estudiante incansable del comportamiento de los colibríes, evolucionó en una autoridad reconocida. Y su inmersión de once años en el rescate de estos animales resultó en invitaciones para dirigir diversas conferencias.

La cuidadora de colibríes.

Además, Catia aprovechó plataformas como TikTok para comunicar la problemática de los colibríes en México. Compartiendo videos que mostraban a sus pacientes alados dentro de su morada en la Ciudad de México. De repente, se desató un fenómeno viral, catapultando su misión de cuidado a alturas sin precedentes. Su dedicación ya salvó incontables vidas de colibríes, albergando hasta 50 de estas etéreas criaturas en su vivienda en cualquier momento del presente año. Junto a su colaboradora Cecilia Santos, manifiesta una devoción inquebrantable hacia estos delicados animales.


Después de la rehabilitación, Catia libera a los colibríes rejuvenecidos en un recinto verde en las afueras de la ciudad. Y a aquellos que no pueden recuperar su salud, les brinda consuelo y gracia hasta sus últimos momentos, asegurando su reposo cerca de su morada. La odisea de Catia Lattouf de Arída es una sinfonía de compasión, destinos entrelazados entre el espíritu humano y la gracia de los colibríes. Una historia tejida por la adversidad, la curación y una existencia compartida.


Nota cortesia de la Abuelita de Escoria24



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